4º Curso de Medicina grupo "B" (curso 2025/26)
Código de trabajo : 2512-ESR
INTRODUCCIÓN
Definición y concepto
Las anemias diseritropoyéticas congénitas (ADC) constituyen un grupo heterogéneo e infrecuente de anemias hereditarias. Las anemias hereditarias están caracterizadas por poseer un trastorno selectivo en la maduración de la serie eritroide, es decir, una eritropoyesis ineficaz. Asimismo, también son características la anemia y las alteraciones morfológicas específicas de los precursores eritroides en la medula ósea y la sobrecarga de hierro.
Pese a ser poco frecuentes este tipo de enfermedades, el descubrimiento de la base molecular de este grupo de anemias ha ayudado a desentrañar aspectos novedosos de la biología celular de la eritropoyesis (1).
Epidemiología
Son un grupo de anemias infrecuentes, constan de una prevalencia estimada de 0,71 y 0,24 casos por millón de habitantes para las formas más frecuentes de este grupo de anemias, véase los Tipos II y I, respectivamente. Para algunos subtipos de este grupo heterogéneo de anemias congénitas solo se han descrito algunos casos aislados (2).
CLASIFICACIÓN
Se han distinguido tres tipos clásicos de anemias diseritropoyéticas congénitas. Sin embargo, existen casos en los que algunos pacientes con el fenotipo de ADC no encajan en ninguna de estas categorías.
Anemia diseritropoyética congénita Tipo I
Este tipo de anemia diseritropoyética congénita se presenta en la infancia o la adolescencia. La podemos clasificar en ADC Tipo Ia y ADC Tipo Ib (1).
Para la ADC Tipo Ia, la herencia autosómica recesiva se debe a mutaciones en el gen CDAN1 (15q15.2), que codifica la codanina-1, una proteína regulada por el ciclo celular e implicada en el ensamblaje de histonas.
En algunos pacientes, solo se identifica un alelo mutado de CDAN1.
En el caso de la ACD Tipo Ib, también caracterizado por herencia autosómica recesiva, encontramos otro gen que puede causar la enfermedad. Es el CDIN1 (15q14), en el que una nucleasa-1 interactúa con el gen anteriormente descrito. Originalmente se llamó al CDIN1, C15ORF41.
En esta variante de la enfermedad se produce anemia macrocítica moderadamente grave (aproximadamente 9 g/dL). A causa de esto, la hepatomegalia y la colelitiasis son bastante frecuentes. En el caso de la esplenomegalia, ésta aumenta con la edad.
Entre las manifestaciones fenotípicas pueden presentarse rasgos esqueléticos dismórficos, como la sindactilia que afecta a las manos y los pies, así como dedos supernumerarios, ausencia de uñas, talla baja, deformación de tórax, disqueratosis cutánea o déficits neurológicos.
Los pacientes presentan sobrecarga férrica y masas paravertebrales, la colelitiasis es menos frecuente, ya que la hemólisis periférica no es excesiva (4).
En el frotis de sangre se puede observar macrocitosis moderada con anisocitosis, anisopoiquilocitosis, eliptocitosis, dacriocitos, hematíes anormalmente contraídos con ocasional punteado basófilo y la presencia de eritroblastos circulantes (4).
En el análisis de la médula ósea podemos observar hiperplasia eritroide, megalocitosis y el puente de cromatina internuclear inusualmente largo (1). Las anomalías de la cromatina y los puentes internucleares son las alteraciones más características y específicas; aparecen a partir del estadio de proeritroblasto (4). En microscopía electrónica se evidencia la cromatina en esponja o en “queso suizo”, presente hasta en un 60% de los casos. Debida al ensanchamiento de los poros celulares con presencia de invaginaciones y protusiones de la membrana nuclear. (1) (2) (4)
Anemia diseritropoyética congénita Tipo II (HEMPAS)
Este tipo de anemia diseritropoyética congénita también es conocida como HEMPAS, acrónimo de “Multinuclearidad Eritroblástica Hereditaria asociada con una prueba Sérica Acidificada Positiva”. Es variante más frecuente de la ADC y su herencia es autosómica recesiva.
El gen responsable de la ADC Tipo II es el CADN2 o el SEC23B. Las formas de patogenia son bialelicas en la gran mayoría de los pacientes. El fenotipo de los pacientes parece relacionarse con el tipo de variante genética (4).
Esta enfermedad se manifiesta con anemia moderada normocítica y normocrómica. La ictericia, esplenomegalia, hepatomegalia y colelitiasis también pertenecen al grupo de síntomas característicos, debidos a la intensa actividad hemolítica de la enfermedad. El recuento de reticulocitos es muy bajo y en ausencia de transfusión la sobrecarga de hierro es el principal problema a largo plazo.
En esta enfermedad, la membrana eritrocitaria de los pacientes contiene patrones de complejos de carbohidratos alterados. Como consecuencia de la alteración en la glicosilación, las movilidades electroforéticas de las proteínas de membrana de los eritrocitos de los pacientes con HEMPAS se desvían más de lo normal, lo que podría indicar o un defecto genético en la N-acetilglucosaminiltransferasa II o de la alfamanosidasa II (4).
Un aspecto característico de esta enfermedad es el patrón de comportamiento de las células del paciente en pruebas serológicas. Las células se lisan por sueros compatibles con el grupo a pH 6.8 (prueba de Ham o del suero acidificado). Esto parece ser debido a un anticuerpo de aparición natural IgM fijador de complemento que puede retirarse por absorción con HEMPAS, pero no con células normales. Se desconoce el antígeno reconocido por el anticuerpo (3).
Otra característica importante de las células de estos pacientes es la fuerte reactividad de las células rojas con los autoanticuerpos anti-i. Las células HEMPAS se aglutinan y lisan más rápidamente que las células normales mediante aglutininas frías (anti-I y anti-i). La explicación a este suceso deriva de una fijación aumentada de anticuerpo (3).
En referencia a las manifestaciones histológicas de la enfermedad, se pueden apreciar la multinuclearidad y la cariorexis en el 15 a 20% de los eritroblastos tardíos, indicando que estas células ya no sintetizan ADN (3). La presencia de más de un 10% de eritroblastos nucleados y más de un 2% de núcleos en cariorexis es prácticamente diagnóstico de la enfermedad (4).
En el frotis de sangre periférica los glóbulos rojos circulantes presentan anisopoiquilocitosis con algún punteado basófilo, también se pueden encontrar unos pocos esferocitos irregularmente contraídos. Los reticulocitos están anormalmente bajos (0,1-5%; 25-100 x 109/L) (4).
En el estudio por microscopía electrónica la anomalía más típica que se detecta es la presencia de dobles membranas que están dispuestas paralelamente a la membrana citoplasmática en su cara interna y simulan una doble membrana continua (4).
Los estudios ferrocinéticos de este grupo de pacientes muestran una clara eritropoyesis ineficaz. Por otro lado, los depósitos de hierro y los niveles de hierro sérico generalmente están aumentados.
El diagnóstico de la HEMPAS se realiza mediante el cumplimiento de determinados criterios diagnósticos, existiendo criterios A y criterios B. Para el diagnóstico de la enfermedad son necesarios todos los criterios A y al menos un criterio B. Entre los criterios A se describen: anemia o ictericia congénita; eritropoyesis ineficaz; y el 10% o más de precursores eritroides binucleados. En cuanto a los criterios B encontramos la prueba de Ham positiva; anormalidad de banda 3 o 4, 5; y dobles membranas (4).
Este tipo de anemia diseritropoyética congénita actualmente no presenta tratamiento satisfactorio, sin embargo, se ha demostrado un beneficio parcial con la esplenectomía (3).
Anemia diseritropoyética congénita Tipo III
En la ADC Tipo III, la herencia es autosómica dominante en la variante familiar y autosómica variable en la forma esporádica, es decir, puede ser tanto dominante como recesiva.
Esta enfermedad cursa con anemia leve-moderada y reticulocitos normales o bajos. La anemia tiene un componente de hemólisis intravascular que produce hemoglobinuria con hemosiderinuria. En este caso no se produce el acúmulo de hierro propio de los otros tipos de ADC (4).
En el frotis de sangre periférica del tercer tipo de ACD se observa una gran anisopoiquilocitosis con macrocitosis, esquistocitos, hematíes irregularmente contraídos. Los eritroblastos medulares son multinucleados. En el aspirado de médula ósea encontramos eritroblastos gigantes con punteado basófilo grueso y hasta doce núcleos.
En los eritroblastos anómalos podemos observar la precipitación de cadenas beta. El defecto en los precursores eritrocíticos es intrínseco a la célula madre (3).
El gen KIF23 (15q21-25) está relacionado con los casos de herencia dominante. Los genes que provocan los casos de herencia recesiva son desconocidos hasta la fecha.
En microscopía electrónica podemos observar hendiduras o grietas intracelulares cerca de la membrana celular interna, éstas aumentan con la maduración. Asimismo, se pueden ver núcleos de contorno irregular o lobulado.
Otras formas de anemia diseritropoyética congénita
A lo largo de los años se han descrito casos de anemia diseritropoyética congénita que no concuerdan con ninguno de los tres tipos ya descritos, se ha sugerido la designación de un cuarto tipo (3).
La ADC Tipo IV presenta herencia autosómica dominante, así como casos “de novo”. Los pacientes muestran anemia hemolítica grave de debut neonatal o infantil, con diseritropoyesis asociada que necesita transfusiones periódicas, especialmente en los primeros años de vida.
La anemia es normocítica y los reticulocitos son normales o elevados. Estos pacientes, al igual que en la ADC Tipo I y II, desarrollan sobrecarga férrica.
Este tipo de ADC se asocia a mutaciones del gen KLF1 o EKLF, siendo el único descrito hasta ahora.
En el frotis en sangre periférica observamos anisopoiquilocitosis con intensa eritroblastosis. La hemoglobina fetal está aumentada y en algunos casos incluso se ha descrito que persisten las cadenas épsilon y zeta-globina embrionarias.
En el aspirado de médula ósea se evidencia hiperplasia eritroide con características similares al tipo II y tipo III. En microscopía electrónica vemos rasgos mixtos del tipo I y tipo II, con duplicación de membranas e invaginaciones de la membrana nuclear (4).
Además de esta nueva variante “ADC Tipo IV”, también se han descrito otras anemias diseritropoyéticas congénitas como las siguientes: estomatocitosis hereditaria con diseritropoyesis, Síndrome de Majeed, anemia diseritropoyética congénita e insuficiencia pancreática exocrina e hiperostosis craneal, déficit de mevalonato cinasa y ADC con inclusiones intracitoplasmáticas (4).
Figura 1. Tabla comparativa entre las diferentes
variantes de la anemia diseritropoyética congénita
*Referencia bibliográfica (2)
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DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
El diagnostico diferencial de este grupo de patologías se realizará con las anemias congénitas que presentan rasgos displásicos a nivel de la médula ósea. Esto es bastante frecuente en casos de enzimopatías y algunas membranopatías.
La ADC Tipo II, al presentar características hemolíticas puede confundirse con la esferocitosis hereditaria. La ADC Tipo II se ha de sospechar en los casos en los que no se detecten progenitores afectados, con reticulocitosis leve (<150000/mcL), con más hiperbilirrubinemia que reticulocitosis, y frotis de sangre con presencia de anisopoiquilocitosis. Somos capaces de diferenciar estas dos enfermedades gracias a la citología de un aspirado de médula ósea.
Deben descartarse todas las causas de diseritropoyesis adquiridas: déficit de vitamina B12 y ácido fólico, desnutrición proteico-calórica, enfermedades agudas graves, alcoholismo, toxicidad por metotrexato y otros quimioterápicos, síndrome mielodisplásico de afectación unilineal, anemia aplásica, enfermedad hepática grave, hemoglobinuria paroxística nocturna, enfermedades autoinmunes, intoxicación por arsénico, receptores de trasplantes e infecciones (VIH, parvovirus).
TRATAMIENTO
El único tratamiento curativo para las anemias diseritropoyeticas congénitas es el trasplante alogénico de progenitores hematopoyeticos. La indicación del tratamiento dependerá de la gravedad con la que curse la anemia. (4) Este procedimiento se ha realizado en aproximadamente 69 pacientes (sobre todo Tipo I y Tipo II), con el uso de un donante hermano HLA- idéntico como fuente de progenitores hematopoyéticos y con acondicionamientos mieloablativos. Los mejores resultados fueron los obtenidos en los pacientes con un donante hermano idéntico y sin sobrecarga férrica (2).
Por otro lado, se empleará un tratamiento específico para cada trastorno asociado a las ADC. En el caso de la anemia se empleará el uso de transfusiones para los casos graves (Hemoglobina < 7 g/dL) pudiendo ser necesaria intraútero, de forma periódica u ocasional en caso de anemia aguda. Ante el incremento de la eritropoyesis se suministrará a los pacientes con folato.
En todos los pacientes que son transfundidos crónicamente, así como en los pacientes que no precisan de transfusión, se debe vigilar la sobrecarga férrica, y si se precisa tratamiento de ésta se habrá de seguir las guías de quelación.
La esplenectomía está únicamente recomendada en los pacientes con anemia diseritropoyética congénita Tipo II y anemia grave, así como en aquellos que padezcan de esplenomegalia sintomática. Tras la esplenomegalia el incremento de hemoglobina es discreto.
Está en estudio el tratamiento con interferón-α, pues parece ser efectivo en pacientes con la mutación CDAN1.
Para pacientes con anemia diseritropoyética congénita Tipo II se están desarrollando estudios con terapia génica y con inhibidores de la vía ActRIIA/B (2).
BIBLIOGRAFÍA
1.- Manual de Hematología de Williams, 10.ª edición. Marshall A. Lichtman, Kenneth Kaushansky, Josef T. Prchal, Marcel M. Levi, Linda J. Burns, David C. Linch
2.- Manual Práctico de Hematología Clínica. Miguel A. Sanz y Enric Carreras.
3.- Williams Hematología. 6ª. Edición. Ernest Beutler, Marshall A. Lichtman, Barry S. Coller, Thomas J. Kipps, Uri Seligsohn.
4.- Bases del Diagnóstico en Hematología. J.L. Vives Corrons, J.F. Nomdedeu Guinot